Uno de los problemas estéticos más frecuentes tras hacerse un tatuaje es el llamado blow out o tatuaje expandido. Aunque muchas personas piensan que se trata de una mala cicatrización, en realidad suele deberse a un problema durante el proceso de tatuado.
La buena noticia es que, en muchos casos, tiene solución. Y una de las opciones más eficaces consiste en combinar la eliminación parcial del tatuaje con láser antes de volver a tatuar la zona.
Un blow out ocurre cuando la tinta se deposita demasiado profunda en la piel y termina desplazándose por la dermis. Como consecuencia, el dibujo pierde definición y aparece un efecto de sombra o mancha alrededor de las líneas

Es importante no confundir un blow out con la inflamación normal de los primeros días tras hacerse un tatuaje. Durante la cicatrización es habitual que las líneas parezcan ligeramente difusas, pero una vez desaparece la inflamación deberían recuperar su aspecto original.
Las causas pueden ser diversas, aunque la mayoría están relacionadas con la técnica del tatuador. Las más comunes son:
También existen factores individuales que pueden favorecer este efecto, como determinadas características de la piel o la elasticidad del tejido.
Aunque no siempre es posible evitarlo al 100 %, sí existen formas de reducir mucho el riesgo: Elegir un tatuador con experiencia, evitar tatuajes muy finos en zonas delicadas, seguir correctamente los cuidados posteriores.y no tatuar sobre piel lesionada o irritada.
La prevención siempre será la mejor solución.
Dependiendo de la gravedad del caso existen diferentes alternativas.
En algunos casos puede realizarse un nuevo diseño que disimule la expansión de la tinta.
Sin embargo, esta opción no siempre funciona, especialmente cuando el halo es muy evidente o afecta a líneas finas.


Algunos tatuadores pueden corregir ligeramente determinadas zonas.
No obstante, añadir más tinta sobre un blow out puede hacer que el problema resulte todavía más visible si no se planifica correctamente.
Cuando el objetivo es recuperar la definición original del tatuaje, la eliminación selectiva con láser suele ofrecer los mejores resultados.
En lugar de eliminar completamente el tatuaje, el láser permite aclarar únicamente las zonas donde la tinta se ha expandido. Una vez eliminada esa tinta sobrante, el tatuador puede volver a perfilar el diseño con mucha mayor precisión.


No existe una respuesta única. Depende de factores como el color de la tinta, la profundiad a la que se encuentra el tatuaje, la extensión del Blow out y el tipo de piel. Si quieres saber más sobre las sesiones te invitamos a leer nuestro artículo «¿Cuántas sesiones necesito para eliminar un tatuaje con láser?«

En muchos casos, al tratar únicamente una pequeña zona expandida, el número de sesiones es considerablemente menor que el necesario para eliminar un tatuaje completo.
En Miki Tattoo Killer estudiamos cada caso. Cada blow out es diferente. Por eso, antes de iniciar cualquier tratamiento realizamos una valoración para determinar si la mejor opción es eliminar parcialmente el tatuaje, preparar la piel para un nuevo tatuaje o combinar varias técnicas.
Nuestro objetivo no es únicamente borrar tinta, sino ayudarte a recuperar un tatuaje con un aspecto mucho más limpio y definido.
Un tatuaje expandido no significa necesariamente que el tatuaje esté perdido. Gracias a las técnicas actuales de eliminación con láser, hoy es posible corregir muchos casos de blow out sin necesidad de eliminar completamente el diseño.
Si notas que tu tatuaje ha perdido definición o presenta un halo de tinta alrededor de las líneas, contáctanos y te ayudaremos a solucionarlo.